Hoy voy a salir a comprarme un embudo, porque uno nunca sabe cuando va a necesitarlo. No sé dónde los venderán, pero mis instintos me dicen que en algún lugar debe ser. Tal vez en la tienda de embudos. Hacia allá iré esperando correr con algo de suerte.
El otro día, a eso de las 7 pm, estaba en la calle con un compañero de trabajo, en una de las trancas interminables de esta ciudad, de esas que a veces se confunden con el autocine cuando la película es mala -y que intentan probar tu paciencia pero que a la final son, nuevamente, la vida enseñándote que la desesperación no te lleva más rápido a ningún lado-, escuchando la radio y viendo el indicador de la gasolina, que hacía rato ya se había encendido para indicar que en cualquier momento seríamos un obstáculo más en el congestionamiento vial nocturno, cuando a mi compañero se le ocurrió que debíamos salir de ahí.
- No vamos a llegar; me dijo, - Nos vamos a quedar sin gasolina si seguimos aquí; y continuó: - No es que esté preocupado, solamente un poco preocupado.
- Ajá; le respondí, mientras reflexionaba sobre las lecciones de la vida.
Decidimos desviarnos de nuestro camino y tomar una vía menos transitada hacia una estación de gasolina que, sabíamos, estaba cerca de donde nos encontrabamos pero, no sabíamos, desde hace tiempo estaba clausurada.
- Pregúntale a ese señor; me pidió mi compañero, - Ajá; le respondí, ahora recordando a los sabios de La India que, durante sus largas jornadas de meditación, son capaces de pasar días con sólo un grano de arroz en el estómago. Que lejos está La India, pensé.
Nadie sabía con certeza dónde podíamos encontrar otra estación cercana. Sin embargo, el señor de la cauchera (uno de esos lugares, nada parecidos a un gimnasio, donde te arreglan los cauchos), muy amablemente, se ofreció a regalarnos un poco del preciado líquido. La ley del embudo, se me ocurrió.
Puedo afirmar, con absoluta seguridad, que no existen muchas tiendas de embudos en mi ciudad, por lo menos no que yo haya visto, y basta que uno las esté buscando para no encontrar ninguna. En las páginas amarillas punto com no las encontré, como todo hombre precavido, las busqué primero en internet. Será que algún día podré entender bien el misterio que envuelve a la sencillez del embudo.
En ese sitio oscuro, en medio de la nada, la cauchera se convirtíó en nuestro oasis. Un lugar bastante sucio y nada bonito, lleno de motorizados y señores con las manos sucias y miradas perdidas, así como nosotros. El olor a grasa y a queso rancio, la salsa cabilla y el ruido de taladros, palancas y martillos, combinados con el humo que llegaba de los autobuses a leña o carbón que transitaban por la calle, invitaban a quedarse no más que el tiempo justamente necesario.
- ¿Tienen un embudo?; preguntó el señor.
- No tengo; le dijo mi compañero. - No tengo embudo; murumuró mi compañero inclinándose hacia mí, - Nos jodimos.
- Ajá; le respondí.
La ley del embudo siempre ha sido, para mí, una de las cuestiones trascendentales de la existencia. Nunca la he podido entender y nadie me la ha sabido explicar. Tampoco me he atrevido a preguntar, porque cada vez que alguien la invoca, es para reclamarme algo y, por lo general, está muy molesto conmigo. Así ha sido desde mi infancia. Me parece que tiene alguna relación con los platos sucios o el cuarto desordenado. Es como la llave de San Simón, que sólo el que la invoca tiene el poder del habla y los demás debemos callar, pero en este caso el que la invoca decide quién lava los platos u ordena su cuarto.
- No es problema; replicó el señor. - Este pedazo de cartón sirve, lo cortamos así, lo doblamos así, y listo, ¿ustedes a qué universidad fueron?; continuó.
- Ajá; le respondimos.
Según Wikipedia: "es una "ley" contraria a los principios de igualdad ante la ley y de equidad; el uso de esta locución, en algunos casos, puede llevar implícita una crítica contra los poderes fácticos y, entonces, formaría parte del idioléxico". Sigo sin entender.
Giorgio Saturno
2 comentarios:
Segun entiendo la ley del embudo es que "los de arriba "tienen mas ...y "los de abajo" menos ...A medida que estas mas alto tenes mas espacio , mas poder , y quien esta mas abajo tiene menos espacio , menos poder".Besos Giorgio .
Gracias Silvy!... me parece que la ley del embudo está también relacionada con dar y recibir, es decir, el que está del lado más angosto, está recibiendo menos y está dando más.
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