Frente al espejo veo la cara del fuego, que quiere dar luz a todo y ver el mundo arder.
No me mires a los ojos, no es el momento. No me hables, no te quiero escuchar. No me toques si no te quieres quemar. Más tarde, cuando llegue el tiempo para levantarme, lo sabrás, y ahí estaré para ver al mundo crecer nuevamente. No tendrás que esperar mucho.
El cielo cubierto de grises no me asusta, la lluvia terminará cuando yo lo decida. No tienes la fuerza para apagarme porque el fuego que encendiste es más grande y poderoso de lo que creías. Lo único que puedes hacer ahora es pararte a un lado del camino.
Eso que escuchas es el rostro del fuego, no te acerques porque eres parte del mundo, y podrías arder. No me mires, no me hables, tampoco me toques. Si no querías ver lo que había adentro, para qué me llamaste.
Giorgio Saturno
No hay comentarios:
Publicar un comentario