29 de enero de 2007

El eterno

Murder in halfEl sonido oscuro de sus pasos es cada vez más cercano, su respiración retumba como si trajera consigo el aliento de la noche y sus rápidos movimientos parecen cortar el espeso y pesado aire que corre lentamente entre los árboles.

Yo nunca lo he visto, ni en mis sueños, ni en mis pensamientos, tal vez en mis miedos. Su figura aparece y desaparece, como una sombra intermitente, siempre unos pasos detrás de mí, cada vez más cerca. Su mirada intranquila, penetrante, imita el camino que yo no conozco aún. A lo lejos, un río. Al otro lado, lo mismo.

Giorgio Saturno
Sueños escritos

24 de enero de 2007

La oposición de los espacios

Tiempo Estático
Muchas veces me pregunté, cuando estaba pequeño, si el mundo se detenía cuando yo no estaba mirando y, cada vez que lo hacía, volteaba rápidamente hacia atrás para intentar capturarlo en su estado estático.

Yo imagino, o por lo menos eso espero, que el lector se ha preguntado alguna vez lo mismo, si no es así, le pido que antes de continuar leyendo se lo pregunte e intente respondérselo. Es importante que la pregunta se la haga el lector para sí mismo y no le cuente a nadie que lo ha hecho ni intente explicarle a alguien la respuesta, de lo contrario, podrían pensar que está loco o que tiene mucho tiempo libre.

En mi infancia, tenía un montón de teorías sobre por qué las cosas cambiaban y por qué, si el mundo estaba paralizado detrás de mi, podía seguir escuchando los sonidos del movimiento. Una de ellas, cuya postulación la hice a la edad de cinco años, la llamé, en aquella ocasión, "Teoría Física Cuántica de la Oposición del Espacio Estático Invisible al Espacio Dinámico Visible" (Saturno, 1982). Tarde me di cuenta que, por un error en mis razonamientos de aquella época, había confundido lo que ahora conozco como percepción con una complicada oposición de los espacios.

La navidad de aquel mismo año (diciembre de 1982), cuando estaba por enviar mis ensayos a las más importantes revistas científicas y filosóficas de la época, mi madre, por error, envió mis escritos al niño Jesús y mi lista de regalos a las editoriales. Si mal no recuerdo, años después Newton y Einstein enfrentaron sus teorías sobre el espacio y el tiempo estático y dinámico.

Es mi sospecha que ese año, como parte de sus respectivas listas a Santa Claus, Newton y Einstein pidieron ideas para sus siguientes publicaciones y, enmarcado en el Convenio de Cooperación entre el Niño Jesús y Santa (COCONIJESA), el primero decidió entregar al segundo mis teorías a cambio de la linterna y el carro de superman que recibí el 25 de diciembre de aquella navidad. Ahora es casi un hecho que Santa dejó, bajo sus respectivos árboles, la mitad de mis ensayos a uno de los científicos y la otra mitad al otro; y que el niño Jesús lee las más importantes revistas científicas y filosóficas del mundo.

Cuando, poco tiempo después, leí que Newton decía que "... El espacio es estático, un `escenario´ inmutable en donde el gran drama cósmico se desarrolla, y el tiempo es el misterioso y universal `reloj en el cielo´..." y Einstein le respondía que "... El espacio en sí está siendo retorcido y curvado continuamente por la materia y la energía moviéndose dentro de él, y el tiempo fluye a diferentes velocidades para distintos observadores..." (ver http://ciencia.nasa.gov/headlines/y2005/28mar_gamma.htm), más que enojarme por el plagio de mis ideas, me alegré de que esos dos hubiesen corregido los errores en los que yo había incurrido.

Ahora me doy cuenta que si no se promueve el debate de ideas y no existe un flujo de información entre pensadores, no son posibles los avances científicos, tecnológicos y de la humanidad; y aunque exista una gran fuente de información que reuna todas las ideas, invenciones y descubrimientos que puedan existir, el acceso a ella sólo es posible en conjunto y no de manera individual.

Giorgio Saturno

8 de enero de 2007

Mi música

Potencial


Escuchen la música que está en la barra lateral del blog. La hice con la Mac. Si hacen click sobre las fotos pequeñas pueden cambiar la canción.

5 de enero de 2007

El Silencio

ZoomPara quienes no habían visto nunca una imagen del silencio, aquí está. Una entre tantas otras.

Mucho se ha dicho sobre la importancia de aprender a escuchar el silencio, escuchar lo que generalmente se escapa, lo que pasa desapercibido. Yo tengo un punto de vista que contradice o, tal vez, complementa lo que se ha dicho.

En una de mis primeras reflexiones sobre el silencio, hace ya veinte minutos, me di cuenta que el silencio es relativo, como todo lo demás. Esto intentaré explicarlo más adelante. Ahora hablaré acerca de un descubrimiento que hice hace poco, durante mis estudios mentales sobre el mismo (ver publicación: "Mis estudios sobre el silencio, no sobre el descubrimiento", Giorgio Saturno, 2007).

La naturaleza y, en general, cualquier cosa que puedas encontrar en el mundo, tiene infinitos detalles. Mientras más cerca estés, más detalles podrás encontrar. Así es el silencio, como la naturaleza.

Para comprobar esto, tal como lo hizo el escritor, el lector deberá ubicarse en un lugar que esté en total silencio o con la menor cantidad de ruido posible. Nótese que lo que se está intentando demostrar no es que el silencio es, en su mayoría, verde, sino que el silencio está lleno de detalles. Esto llevará al lector a conclusiones tales como, la naturaleza no existe o, el silencio está lleno de insectos, lo cual probablemente sea cierto. Sin embargo, no es el objetivo.

Siéntese, cierre los ojos y, sin moverse, intente encontrar un sonido, sólo uno. Cuando lo encuentre, enfoque todos sus sentidos en ese sonido y acérquese a éste como el zoom de una cámara se acerca a su objetivo. ¿Qué genera ese sonido?, ¿cuántos tonos o notas tiene?, ¿tiene ritmo o es totalmente aleatorio?, ¿en cuántas partes se puede descomponer?. Ahora que el sonido ha sido desarmado, deberá escoger un sonido dentro de ese sonido y repetir el procedimiento.

Cuando yo terminé este ejercicio, me percaté de lo antes señalado, esta es una fotografía del silencio. Es una flor no más grande que una moneda de 10 bolívares (o que una de 10 centavos de dólar, al cambio oficial) y así como con el silencio, tuve que detenerme y enfocar todos mis sentidos sobre el suelo lleno de verdes antes de encontrarla y acercarme aún más para fotografiarla.

Mi conclusión es, el silencio está en cualquier lugar y, a la vez, en ningún lugar. Otras conclusiones ahora conocidas por todos: El silencio no existe, por lo tanto, la naturaleza tampoco; El silencio es casi todo verde; El silencio está lleno de animales e insectos; El ser humano debe cuidar el silencio que lo rodea.

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