
Para quienes no habían visto nunca una imagen del silencio, aquí está. Una entre tantas otras.
Mucho se ha dicho sobre la importancia de aprender a escuchar el silencio, escuchar lo que generalmente se escapa, lo que pasa desapercibido. Yo tengo un punto de vista que contradice o, tal vez, complementa lo que se ha dicho.
En una de mis primeras reflexiones sobre el silencio, hace ya veinte minutos, me di cuenta que el silencio es relativo, como todo lo demás. Esto intentaré explicarlo más adelante. Ahora hablaré acerca de un descubrimiento que hice hace poco, durante mis estudios mentales sobre el mismo (ver publicación: "Mis estudios sobre el silencio, no sobre el descubrimiento", Giorgio Saturno, 2007).
La naturaleza y, en general, cualquier cosa que puedas encontrar en el mundo, tiene infinitos detalles. Mientras más cerca estés, más detalles podrás encontrar. Así es el silencio, como la naturaleza.
Para comprobar esto, tal como lo hizo el escritor, el lector deberá ubicarse en un lugar que esté en total silencio o con la menor cantidad de ruido posible. Nótese que lo que se está intentando demostrar no es que el silencio es, en su mayoría, verde, sino que el silencio está lleno de detalles. Esto llevará al lector a conclusiones tales como, la naturaleza no existe o, el silencio está lleno de insectos, lo cual probablemente sea cierto. Sin embargo, no es el objetivo.
Siéntese, cierre los ojos y, sin moverse, intente encontrar un sonido, sólo uno. Cuando lo encuentre, enfoque todos sus sentidos en ese sonido y acérquese a éste como el zoom de una cámara se acerca a su objetivo. ¿Qué genera ese sonido?, ¿cuántos tonos o notas tiene?, ¿tiene ritmo o es totalmente aleatorio?, ¿en cuántas partes se puede descomponer?. Ahora que el sonido ha sido desarmado, deberá escoger un sonido dentro de ese sonido y repetir el procedimiento.
Cuando yo terminé este ejercicio, me percaté de lo antes señalado, esta es una fotografía del silencio. Es una flor no más grande que una moneda de 10 bolívares (o que una de 10 centavos de dólar, al cambio oficial) y así como con el silencio, tuve que detenerme y enfocar todos mis sentidos sobre el suelo lleno de verdes antes de encontrarla y acercarme aún más para fotografiarla.
Mi conclusión es, el silencio está en cualquier lugar y, a la vez, en ningún lugar. Otras conclusiones ahora conocidas por todos: El silencio no existe, por lo tanto, la naturaleza tampoco; El silencio es casi todo verde; El silencio está lleno de animales e insectos; El ser humano debe cuidar el silencio que lo rodea.