31 de julio de 2009

Sobre los valores


Esto es para mí también, porque a veces lo olvido.

Estoy seguro de que cada uno de nosotros está aquí para lograr algo trascendental o, como mínimo, contribuir en lo que podamos para lograrlo. Transmitir lo que hemos aprendido en nuestros caminos es importante, es lo menos que podemos hacer, antes de irnos. Para qué guardarlo.

Mucho he pensado en nuestros valores y, valga la redundancia, el valor que les damos. Hace varios años, en una clase de Ética en la universidad, un profesor nos habló de la ética flexible de los venezolanos, de la cual no he podido escapar, y nos explicó con un ejemplo cotidiano, y un poco simple, a qué se refería: "- Yo puedo decir que cuando estoy manejando, nunca me 'como un semáforo', y es casi siempre cierto. Respeto las leyes de tránsito porque así lo decidí y no por las posibles sanciones que pueda tener si no lo hago. A menos que quiera llegar rápido, entonces me paso alguna que otra luz roja. Eso es la ética flexible."

Nuestros valores merecen nuestro esfuerzo por respetarlos, a pesar de los demás. Todos somos diferentes, y lo que puede ser un valor para unos, no lo es, necesariamente, para otros. Por lo tanto, también es importante entender que no vamos a estar siempre de acuerdo entre nosotros y eso está bien, siempre y cuando nuestra posición esté basada en nuestros valores.
Creo en la firmeza cuando se trata de defender los valores propios, porque mis valores son importantes para mí. PARA MÍ. Mis valores son un contrato que mantengo conmigo, con mi vida, no con otras personas. Así, cuando mi ética es flexible, cuando circunstancias que están bajo mi control me hacen obviar mis valores, estoy rompiendo una parte de mí. Estoy botando a la basura lo que debió estar escrito en piedra en mi mente y en mi ser; estoy pisando lo más trascendental que podría en algún momento haber transmitido a mis hijos, mis familiares, mis amigos, mis estudiantes, mis compañeros; y que me hubiese convertido en inmortal.

Lo que quiero pedirte es que, por favor, respetes tus valores. Porque son parte de ti; y cuando los ignoras, cuando los dejas de lado, a la primera persona que dañas es a ti mismo, segundo a los demás. Cada vez que pasas por encima de ellos y continuas sin tomar la oportunidad de volver y comprender que te has equivocado, estás perdiendo una parte de ti. Estás dejando de contribuir con el logro de una vida trascendental.

¿Qué piensas de esto?

Giorgio Saturno

24 de abril de 2009

De que se puede se puede


Entonces ella me dijo: - ¿Y eso se puede?

Y yo le respondí, con un tono de voz sereno y confiado: - Claro, todo se puede; y continué: - Bueno, todo lo que se puede se puede, y eso se puede.

Hice una pausa para contemplar su cara de asombro e incredulidad ante tan sabias palabras y proseguí, porque pocas veces uno se encuentra con alguien que esté dispuesto a escucharte con tanta atención:

- Es decir, todo lo que se puede se puede, menos lo que no se puede. Y casi todo lo que no se puede, de alguna forma se puede. A menos que no se pueda, entonces sería inevitable, siempre y cuando no lo puedas evitar. Pero, lamentablemente, en la mayoría de las ocasiones es evitable, entonces, incluso cuando es inevitable pero se puede evitar, también se puede. ¿Me explico?

En ese instante, puedo decir, estaba en mi mejor momento. Las palabras fluían desde mi cerebro hasta mis cuerdas vocales como el agua en una tubería que no está tapada ni mucho menos, y salían con una armonía pocas veces vista y, más aún, escuchada. Ella, con la vista fija en lo que yo decía, parecía la estudiante de una clase magistral, de esas en las que uno poco entiende pero sabe que lo que se intenta enseñar es de una importancia trascendental, y no es posible apartar el oído.

- Las únicas cosas que no se pueden son las que inevitablemente no se pueden y de ninguna manera lo puedes evitar. Como cuando viene un tren y tú estás en las mismas vías que él; es inevitable a menos que lo evites, pero a veces ni siquiera lo puedes evitar y sucede lo inevitable. Entonces, en ese caso, o no se puede o no vas a poder más porque no lo pudiste evitar. Es un ejemplo sencillo pero, a la vez, muy bien ilustrado y me ayuda a concluir.

Hábilmente había sabido llevar la conversación hasta un punto cumbre desde el cual era necesario descender. Debía llevar su atención hacia el tema que nos ocupaba evitando movimientos bruscos del discurso o pausas innecesarias que pudieran derrumbar su mirada curiosa y asombrada, ya que eso podía haber terminado en un desmayo mental de su parte. Así como cuando subo la montaña pero corriendo y sin querer, y llego arriba sin más aliento que el que dejé en el camino y con un temblor en las piernas que si me detengo me caigo.

- Eso que quieres hacer, obviamente, se puede. Sin duda alguna, a menos que lo dudes. Porque si volvemos al inicio, sin pensarlo, nos podemos dar cuenta de que, incluso si no se pudiera, es inevitable sin posibilidad de evitarlo. Y puedes, así no lo quieras, porque las cosas que son inevitables y se pueden, se pueden sin lugar a dudas.

- ¿Alguna otra pregunta?; le dije.

Giorgio Saturno

12 de abril de 2009

A veces


A veces es difícil seguir sin saber a dónde voy. Los caminos no son siempre claros, los rastros se pierden. Volver atrás y buscar de nuevo, una huella, una ruta, una señal, y continuar.

A veces ir solo o ir tras de ti. Los pasos que has dejado, tus imágenes, tu visión de lo que es. Ayer me mostraste y te entendí. Puedo regresar mañana, puedo caminar por mi cuenta.

A veces es silencio y tu voz a lo lejos, tus risas. Escuchar y saber que voy bien. Un pie aquí y otro allá, más adelante me esperarás y te alcanzaré. Luego cambiaremos, te esperaré.

A veces es mejor dejarlo para después. Hay tiempo, otro día llegaremos. Subir será más fácil porque hemos aprendido. La cima del mundo sigue ahí para nosotros. No es posible llegar tarde.

A veces regresar. Intentarlo de nuevo y fallar, otra vez intentarlo y llegar. No importa, me gusta más el camino. Saber que estás en él, aunque inalcanzable. A veces.

A veces, porque es así como tiene sentido seguir.

Para qué siempre. Sólo a veces.

Giorgio Saturno

9 de abril de 2009

¿yo quién?


Una de las cosas que me gustaría descubrir en estos días es quién soy yo, además de yo mismo.


Sé que parece algo fácil de hacer porque no es como si tuviera que buscarme en ninguna parte, o viajar a alguna tierra lejana para ver si me encuentro por allá. No, ya sé que estoy aquí, justo en este lugar, y tal vez una larga conversación conmigo mismo sea suficiente para descubrir quién soy. Pero a veces no es tan fácil como parece.


En primer lugar, no soy muy conversador. Me gusta conversar, pero me falta práctica. Y es una de mis características de personalidad, aprendidas antes de, incluso, haber nacido. Es decir, cuando estaba en la barriga de mi mamá y hasta varios meses después de mi nacimiento, ni siquiera hablaba con mi hermano gemelo, eso debería haber sido un indicador de lo poco que iba a hablar en mi vida en comparación con otras personas, pero no fue así. Todavía me tropiezo con familiares y conocidos que se extrañan porque soy una persona de tan pocas palabras. Aunque, por supuesto, hay otros que hablan menos que yo, los mudos por ejemplo.


Mi maestra de pre-kinder le dijo a mi mamá, el día del acto de fin de curso, que nunca había escuchado mi voz. Puede haber sido porque, realmente, no hablé nada en el colegio durante ese año; pero también es posible, aunque poco probable, que la maestra tuviera problemas de oido. Quién sabe, todo es posible.


Y en segundo lugar, a veces hablo muy bajo. No quiero decir que me agacho para hablar, sino que, en ocasiones, sin darme cuenta, el volumen de mi voz no es lo suficientemente alto como para que la persona que tengo en frente la escuche o, en el peor de los casos, para que yo, que estoy justo aquí donde estoy, me pueda oir.


Estos dos obstáculos me obligan a buscar métodos alternativos para conocer quién soy. Todavía no tengo claro cuáles van a ser, pero mientras tanto, y a modo experimental, lo que haré es pedirle a personas que me conocen en distintos niveles de profundidad, que me digan quién creen que soy. Luego me comparo conmigo y podré idear un plan para que el que creen que soy se parezca más a mí mismo, y no lo contrario.


Giorgio Saturno

21 de marzo de 2009

Tu camino


Quiero que sepas que me voy a equivocar, más de lo que yo quisiera y más de lo que alguna vez podré entender. Porque eso es parte de lo que soy y eso es, en parte, lo que te ayudará a ser lo que algún día serás, así como lo que eres hoy.

Por un tiempo más caminarás conmigo y aprenderás de mí, y yo aprenderé de ti. Camina conmigo, pero en tu propio camino. Yo intentaré transmitirte lo que he aprendido en mi vida y tú tomarás de eso lo mejor. Lo mejor para ti y tu camino.

Esta vida es tuya, comienza desde ya a construirla y no dejes que nada te detenga, porque todo aquello que parezca un obstáculo no será más que una ilusión.

Ríe lo más que puedas, todos los días. Siente el viento, la luz, los colores del mundo, la oscuridad, el frío, el calor. Vive. Yo estaré contigo cuando y donde tú quieras, siempre.

A Santiago y Mattias.

Giorgio Saturno

Tu mundo y el mío


Y yo le dije: - ... entonces, ¿hacia dónde va el mundo?


- ¿Qué mundo?; me preguntó. Y prosiguió: - ¿A qué mundo te refieres cuándo hablas de "el mundo"? El mundo en el que vives no es otro sino el tuyo propio, distinto al mío y distinto a aquel que tiene la gaviota sobre el mar y el árbol en el bosque. Yo vivo en tu mundo y tú en el mío, así como lo hacen la gaviota y el árbol, pero cada uno en el mundo que ha creado para si.


- A eso me refiero; le respondí, - a nuestro mundo; y continué: - ¿para dónde va? Este podría ser el último vuelo de la gaviota, y el árbol podría estar perdiendo su última hoja.


- Y a pesar de eso, la gaviota sigue volando sobre el mar y la sombra bajo el árbol no ha desaparecido, ellos siguen siendo quienes son. Tú miras a tu alrededor buscando algo que te motive a seguir, pero lo que encuentras no es duradero porque estás buscando en el lugar equivocado; me contestó.


Mi vista se perdió por unos segundos, y repliqué: - y ¿en dónde he buscado? ¿Dónde debo buscar?


- Busca dentro de ti...

Giorgio Saturno

Busca en Life on Saturno