11 de julio de 2007

Tenía sólo 3 años

oscuro
Recuerdo que cuando llegamos a Paris era difícil para mí entender por qué estabamos ahí, más aún por qué la gente hablaba con palabras que yo no comprendía. Llegamos mi mamá, mi hermana mayor y mi hermano gemelo a un pequeño piso en un edificio no muy alto. Recuerdo que junto al edificio había una panadería donde me comí mi primer croissant au chocolat y en frente una plaza donde vi por primera vez la nieve y me paré sobre ella y mi pie se enterró.


Caminábamos todos los días a la escuela con mi hermana. Ella nos dejaba y seguía a sus clases. El primer día conocí a un niño con un sombrero de bombero. No era una escuela muy grande, pero no volví a ver al niño del sombrero de bombero, o tal vez sí, pero sin el sombrero.


Cuando terminó el año, la maestra le dijo a mi mamá que nunca me había escuchado la voz, y es que, por algún motivo, decidí no hablar con nadie. Supongo que, como al principio no entendía nada de lo que me decían, preferí quedarme callado para que no dijeran que estaba loco o algo así, y cuando empecé a entender, ya estaba acostumbrado a no hablar.


Mi hermano y yo estabamos en salones separados. Durante el día de clases sólo nos veíamos a la hora del recreo y a la hora en la que en su salón tomaban una siesta. Parece que a él no le gustaban las siestas y se iba a mi salón a jugar conmigo. Un día salimos al patio. Era un día gris, no me gustó y no volví a salir.


De mi salón sólo recuerdo tres niños, el que se comió mi comida un día, el que nunca me prestó los juguetes que me gustaban y la niña que me dio un beso.


La maestra había llevado una gran torta, de las que más me gustaban. Nos pidió sentarnos en el suelo, las niñas de un lado y los niños del otro. Picó la torta por la mitad y luego cada mitad en trozos iguales, los trozos de una mitad los repartió entre los niños y los de la otra mitad entre las niñas. Era una trampa.


Mientras comía mi trozo de torta encontré una pequeña figura blanca, creo que era un caballito, no sabía por qué estaba ahí hasta que una de las niñas encontró también una figurita y la maestra dijo en un francés perfectamente entendible: Te toca darle un beso a Giorgio!!. Si mal no recuerdo, mis ojos se llenaron de lágrimas.


Giorgio

7 de julio de 2007

Ambos lados

¿al revés?El cerebro tiene dos lados conocidos por mí, debe tener muchos más desconocidos. Yo sólo conozco dos y voy a hablar de ellos. Uno es el derecho, fácilmente reconocible porque visto en un espejo se ve del lado izquierdo, y el otro es el izquierdo, una vez identificado el primero, éste se puede encontrar por descarte.

Mi lado favorito es el derecho, pero el que más utilizo es el izquierdo, tanto que a veces no me deja usar el derecho. Cuando escribo en mi blog, el izquierdo me permite formar palabras pero es el derecho el que me dice qué escribir. Si el izquierdo hace su trabajo sin molestar mucho, puedo escribir algo bueno.

En este momento, por ejemplo, no sé cuál de los dos estoy utilizando más. Si fuese por el lado izquierdo, esta sería una clase de cerebrología, pero el derecho parece estar dominando y me hace escribir cosas que podrían no tener mucho sentido lógico, lo cual es lógico porque es el lado izquierdo el encargado de pensar en la lógica de las cosas.

El dolor de cabeza que estoy sintiendo podría ser causado por la pelea entre los dos lados. El izquierdo que le dice al derecho que la cerebrología no existe y el derecho que le dice al izquierdo que entonces por qué quiere dar una clase de cerebrología.

No es fácil vivir con dos lados del cerebro, pero no lo puedo evitar.

Giorgio

6 de julio de 2007

Mira por la ventana

miraNo soy la misma persona con quien hablaste ayer. Así como el río, que fluye y cambia en cada momento, hoy soy otra persona. He fluido, así como han fluido mis pensamientos y mis ideas. Pero aún soy el mismo que conociste alguna vez, soy el mismo que se enamoró de ti a primera vista.

Mucho de lo que soy hoy y de lo que fui ayer te lo debo a ti, mucho de lo que he crecido y aprendido. Hoy puedo ver los colores del día, hoy puedo detenerme y ver.

Por quien fui ayer soy responsable. Pero yo soy hoy, no soy ayer. Y los días cambian en cada instante, el viento se mueve y se lleva lo que dejó de funcionar. Por eso sólo quedará lo que sirve, lo demás pasa, lo demás se va.

Mira por la ventana y fíjate. Ayer había una hoja que ya no está, ahora quedó el espacio para algo nuevo.

Y tu tampoco eres la misma de ayer. Vamos a conocer a quienes están aquí hoy, vamos a aprovechar el espacio que dejaron los que se fueron, para hacer algo nuevo.

Quiero salir y seguir viendo cómo todo cambia y quiero mostrarte. Quiero que veas lo que he aprendido, quiero que veas lo que me has enseñado. Por supuesto que no soy el mismo de ayer y tampoco quiero serlo y tampoco quiero que lo seas. Quiero que veamos cómo hemos fluido, cómo hemos crecido.

Mira por la ventana y fíjate. Todo eso lo he aprendido de ti.

Giorgio

Vivir y existir

vivir y existir
Hoy estoy buscando mi vida. No recuerdo cuando fue la última vez que la vi, ni siquiera si la he visto alguna vez, ¿o sí?. Algo tengo en mi memoria de lo que podría ser un trozo de ella.

¿Qué vida es esta que no está conmigo? y, si no está conmigo, ¿dónde está?. ¿Será que mi vida puede existir sin mí?. Hasta ahora yo he podido existir sin mi vida, pero existir no es lo mismo que vivir.

A veces siento que sólo estoy existiendo, sin vivir, y cuando mi vida está conmigo, existir no me importa.

Ya sé dónde está mi vida, está esperando que yo deje de existir.

Giorgio

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