
Hace varias semanas encontré un desierto y entré esperando conseguir un oasis. No quería hacerlo, simplemente fue así. Muchas veces he creido ver lo que estoy buscando y emprendo el camino en la dirección que pienso me llevará a lo que finalmente resulta ser una ilusión.
Ahora estoy parado en medio del desierto, mirando hacia arriba. Me detuve un momento para decidir cuál camino seguir. Lo importante es la búsqueda, sin algo que buscar qué quedaría por hacer.
Los marcianos tienen su desierto, todos saben eso, incluso ellos lo saben. Sin embargo, los marcianos vienen a buscar aquí y es totalmente comprensible. Si pudiera iría a buscar allá, y por eso estoy mirando el cielo. Si Marte fuese colonizado por nosotros en un futuro, los descendientes de los colonizadores podrían llamarse marcianos.
¿Buscar qué?, ¿buscar para qué?. No hay nada que buscar, por eso el desierto es el mejor lugar para buscarlo, y entrar a un desierto para encontrar un oasis no tiene sentido, es simplemente una excusa. Si hubiese algo que buscar, por supuesto que no lo buscaría en un desierto. La ventaja del desierto es que cuando es de día hay mucha luz, lo cual facilita la búsqueda.
He pensado en dejar de buscar afuera, en el desierto, donde hay mucha luz, para comenzar a buscar adentro. Pero adentro está oscuro. Tendría que comenzar por encontrar el interruptor de la luz. ¿Y si no hay nada?, ¿si enciendo la luz y está totalmente vacío?, ¿después qué?. Es más fácil seguir buscando afuera y no encontrar nada, que buscar adentro y encontrar lo mismo.
Giorgio