23 de marzo de 2007

¿Qué?

¿qué?
Hoy quisiera que el mundo se detuviera, como en la dimensión desconocida. Muchas veces lo he querido, y no porque esté loco, como muchos piensan, todo lo contrario. Yo soy de otro planeta y en este mundo ser de otro planeta no está bien visto.

¡Tu si estás loco!, me dicen... Cómo llevarles la contraria. No tengo ninguna forma de demostrar que no soy de aquí. Además, sólo estoy de visita. En un principio vine por la comida y la música, luego decidí quedarme un tiempo más. Cuando encuentre al que busca me iré.


Giorgio

19 de marzo de 2007

Ahora sí, el premio Nobel

aproximación
Hoy me quedé dormido varias veces antes de salir de mi casa al trabajo. La primera vez parado a un lado de la cama, la segunda en el camino de la cama al baño y la última bajo la ducha. Las implicaciones de esto son diversas y, por mis extensos estudios sobre el tema, creo poder afirmar, sin temor a equivocarme demasiado, que no han sido debidamente abordadas.

En esta oportunidad sólo me referiré a una que considero tiene el mayor impacto negativo sobre la calidad de vida de individuos que, como yo, suelen dejarse dominar por el sueño en lugares socialmente poco apropiados para ello, y haré algunas propuestas dirigidas a reducir tal impacto.

Levantarse temprano en la mañana para llevar a cabo el ritual habitual de actividades que te ayudan a transformarte en una persona presentable puede ser, con mucha frecuencia, un proceso lento y rutinario. Lento porque, como con todas la cosas que uno no quiere hacer, la motivación es insuficiente para permitirte hacerlo rápido, y rutinario porque las tareas que lo componen son repetitivas y se pueden hacer sin pensar, con el cerebro en automático. En mi caso esto se hace evidente cuando, en ocasiones, no logro recordar cómo llegué a la puerta de mi casa listo para salir.

Por lo general, la alarma de mi despertador está prefijada para sonar alrededor de 45 minutos antes de mi supuesta hora de salida a la vida cotidiana externa. Este tiempo, en teoría, es suficiente para ducharme, vestirme y desayunar. Sin embargo, el quedarme dormido en varias de las fases de preparación diaria ha resultado en considerables retrasos en la salida de mi casa y, como consecuencia, en la llegada a la oficina.

Sería estúpido de mi parte pensar que fijar la alarma unos minutos antes podría solucionar el problema. Esto sólo disminuiría mi tiempo de sueño en la cama e incrementaría las siestas momentáneas durante alguna de mis actividades posteriores. La solución es obvia, pero está fuera de mi control. Me parece que el lector puede ayudarme en este punto.

Con el aumento acelerado del tráfico en la ciudad, he notado que la puntualidad en la hora de salida se ha tornado más importante, y dormir después de levantarse de la cama atenta contra la misma. Salir con cinco minutos de retraso puede significar entrar 30 minutos tarde a la oficina. Entonces, ¿no sería una solución lógica, y más sencilla que cambiar la hora de todas las alarmas del mundo, eliminar el alto tráfico en la ciudad?. Yo creo que sí, y he aquí cómo hacerlo.

Ayer, por ejemplo, fue lunes bancario, es decir, los bancos no abrieron al público y el tráfico fue mucho menor que en un día normal. Seguramente el lector ya está pensando lo mismo que el escritor, no obstante, a este último se le ocurrió primero: -Que todos los días sean lunes bancarios resolvería el problema, por supuesto!... Pero esto traería otro problema que seguro el lector no ha considerado y que también se le ocurrió primero al escritor: -Si todos los días son lunes bancarios, el fin de semana no llegaría nunca.

La verdadera solución, cuyo razonamiento dejaré a manos del lector, es, ahora sí, la merecedora del premio Nobel. No debe pensar el lector que le sería difícil alcanzar el nivel de genialidad al que ha llegado el escritor con este desenlace. Me ha tomado tiempo y paciencia, y ese es el secreto de dicha genialidad.

Eliminar todos los bancos no sólo contribuiría a reducir drásticamente el tráfico, porque la gente que no sale de su casa los lunes bancarios, no tendría motivos para salir otros días, sino también reduciría las largas filas de personas que esperan ser los primeros en entrar cuando abren las puertas de las oficinas bancarias. Esto tiene importantes consecuencias sobre la calidad de vida de la población, sobre la productividad en las empresas y, por lo tanto, sobre el crecimiento económico de los países.

Otra solución que he considerado es eliminar los colegios, puesto que cuando los colegios están cerrados, no hay tráfico. Pero esta idea requiere un poco más de tiempo reflexivo antes de permitirme hacer un planteamiento definitivo. Pronto escribiré más sobre el tema.

Giorgio Saturno

13 de marzo de 2007

Libre

NostalgiaPor momentos podía sentir que estaba volando, cada salto que daba me impulsaba más arriba y más lejos. Como si fuera parte del viento y de las hojas que se lleva, como si intentara convertirme en silencio y desaparecer, flotando sobre casas, campos y vidas, me alejaba de aquello que desde lo alto parecía insignificantemente inmenso. Sólo un salto más... y desperté.

La frente apoyada en la ventana, el mundo que con saltos había visto desde lo alto, el viento que había querido ser y el árbol que soltó sus hojas. Sólo un salto más.

Giorgio Saturno
Sueños escritos

4 de marzo de 2007

La polinización del futuro

vida Seguramente todos recuerdan al renombrado psiquiatra suizo Carl Jung (1875-1961), fundador de la psicología analítica, quien utilizó por primera vez la palabra sincronicidad (synchronicity) para describir la coincidente ocurrencia temporal de eventos que no están causalmente relacionados. Si algunos no lo recuerdan, no han de preocuparse, yo tampoco lo recordaba; y si pudiera agregar más, diría que el hecho de no recordar algo que nunca has olvidado simplemente porque nunca lo has aprendido, puede llegar a ser, incluso, normal en algunas sociedades.

Como no es el objeto de este escrito hablar sobre el recuerdo de cosas que nunca he olvidado, aunque mucho se puede profundizar en torno a ese tema, voy a detener esta línea de pensamientos que podría llevarme a olvidar cosas que quiero recordar.

Mi pasatiempo fotográfico comenzó no hace mucho. Creo que fue casi sin pensarlo que comencé a capturar imágenes de cosas que me llamaban la atención y descubrí que puedo tener un buen ojo para la fotografía, posiblemente hasta dos buenos ojos. Hace un año compré mi cámara, no es una profesional, pero es suficientemente buena para permitirme encontrar grandes detalles en pequeñas cosas.

En varias oportunidades he visto en los insectos, y especialmente en las abejas, buenos modelos para inmortalizar. Las abejas viven para trabajar y trabajan para vivir, el trabajo es su vida y su vida es su trabajo. Cada vez que veo una abeja, está haciendo algo relacionado con su trabajo. Muy pocas veces me he topado con una que esté bailando en un club nocturno, y cuando ha sido así, por lo general es porque perdió su trabajo y está ahogando sus penas en la bebida, o porque a la reina se le ocurrió salir a buscar un rey y lleva consigo a sus guardaespaldas quienes, por consiguiente, están trabajando.

En este último año he podido fotografiar un buen número de abejas, casi siempre, y este es uno de los motivos por los cuales son buenas modelos, cerca de flores. Es por eso también que estos insectos son responsables, en gran medida, de la polinización de cosechas y una amplia variedad de plantas. Las abejas polinizan alrededor de un tercio de la provisión mundial de alimentos.

La sincronicidad “es la vivencia de dos o más ocurrencias de eventos relacionados (más allá de la coincidencia) en una forma que es lógicamente significativa – pero inexplicable- para la persona o personas que las viven” (ver: http://en.wikipedia.org/wiki/Syncronicity). Lo que diferencia a la sincronicidad de la coincidencia es que la primera debe sugerir un patrón dinámico de ocurrencias, no sólo la ocurrencia.

No creo que sea casualidad o coincidencia, sí sincronicidad, el hecho de que desde hace tiempo he querido escribir sobre el deterioro que ha sufrido y está sufriendo la naturaleza y la aparición de las abejas en mis fotografías. Ellas me han proporcionado un comienzo.

El tema del calentamiento global ha tomado fuerza en los últimos años porque se ha convertido en una emergencia mundial, y a él lo acompañan un considerable número de otros efectos ambientales negativos.

En Estados Unidos, España y Polonia, países con importantes operaciones comerciales de cría de abejas mieleras, las colonias de abejas han comenzado a desaparecer rápidamente (ver: http://www.earthfiles.com/news/news.cfm?ID=1214&category=Environment).

Aunque podría parecer lejano, el impacto que la extinción de las abejas tendría sobre la existencia de la humanidad es muy grande. La desaparición de las abejas puede ser el primer indicio de un futuro que no queremos ver.

Por mi lado, me gustaría seguir viendo a las abejas en mis fotografías, y no por casualidad.

Giorgio Saturno

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