Últimamente he notado, más que nunca, cómo lo que sucede y está a mi alrededor es producto de mi imaginación. No estoy loco, creo haberlo mencionado antes.Sólo ahora he alcanzado un estado de consciencia que me permite pensar más rápido que mi cerebro, y hacer deducciones que antes estaban fuera de mi alcance. Es decir, puedo pensar en las cosas antes de imaginarlas y, por lo tanto, lo que hago y digo se adelanta a lo que sucede en la realidad. Tal cual un deja vu inverso.
Desde que era muy pequeño esa ha sido una de mis teorías sobre el mundo, y creo tener evidencias que podrían probarlo. Por ahora, sólo mencionaré algunas que, a mi parecer, serán suficientes para incentivar la meditación por parte del lector:
1ero) Mi apellido es Saturno. A simple vista, esto podría no tener significado para muchos, sobre todo para aquellos que no han aceptado que son parte de mi imaginación. Sin embargo, sólo es necesario resaltar dos elementos; el primero y más importante: existe un planeta en nuestro mismo sistema solar -no en otro sistema solar ni en otra galaxia- que lleva mi nombre, extraña coincidencia, o tal vez no. Y el segundo: el planeta regente de mi signo zodiacal -quién lo iba a imaginar- es Saturno. Sólo a mí se me podrían ocurrir estos disparates.
2do) Yo me caigo muy bien, es decir, soy una persona con quien me gusta estar. Por supuesto, si me estoy imaginando a mi mismo, no puede ser de otra manera. Y, como si eso no fuera suficiente, todos mis amigos me caen bien. Sé que es algo difícil de imaginar, pero yo lo he hecho.
3ero) Todas las personas que conozco son seres humanos. Es lógico que así sea dado que nunca he visto una persona que no sea ser humano, y como todo lo que imagino es un reflejo de lo que veo, entonces todas las personas que imagino son seres humanos. Alguien preguntará: si todo lo que imaginas es un reflejo de lo que ves, y todo lo que ves es producto de tu imaginación, ¿cómo es que estás imaginando personas que sólamente has visto porque tu imaginación las ha creado?. Es el cuento del huevo y la gallina y nadie tiene una respuesta conclusiva sobre este tema, menos aún mi imaginación o mi lento cerebro.
Desde que aprendí a imaginar no he podido dejar de hacerlo, por más que lo intento. Tampoco es algo que tenga intención de dejar de hacer mientras mi existencia dependa de ello, y la única forma de comprobar, de manera definitiva, esta teoría, es dejando de imaginar, lo cual significaría que el mundo dejaría de existir, y la prueba ya no tendría ninguna utilidad ni sentido. Así que lo único que te pediré es que tengas fé en lo que digo, ya que la fé es sólo para aquello que no es posible comprobar.
Por último te diré, querido lector, que no has de temer, ya que no desaparecerás mientras este blog siga existiendo y tu continues leyendo.
Giorgio










