Y yo le dije: - ... entonces, ¿hacia dónde va el mundo?
- ¿Qué mundo?; me preguntó. Y prosiguió: - ¿A qué mundo te refieres cuándo hablas de "el mundo"? El mundo en el que vives no es otro sino el tuyo propio, distinto al mío y distinto a aquel que tiene la gaviota sobre el mar y el árbol en el bosque. Yo vivo en tu mundo y tú en el mío, así como lo hacen la gaviota y el árbol, pero cada uno en el mundo que ha creado para si.
- A eso me refiero; le respondí, - a nuestro mundo; y continué: - ¿para dónde va? Este podría ser el último vuelo de la gaviota, y el árbol podría estar perdiendo su última hoja.
- Y a pesar de eso, la gaviota sigue volando sobre el mar y la sombra bajo el árbol no ha desaparecido, ellos siguen siendo quienes son. Tú miras a tu alrededor buscando algo que te motive a seguir, pero lo que encuentras no es duradero porque estás buscando en el lugar equivocado; me contestó.
Mi vista se perdió por unos segundos, y repliqué: - y ¿en dónde he buscado? ¿Dónde debo buscar?
- Busca dentro de ti...
Giorgio Saturno
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