Camino por sus pasillos como si la conociera desde siempre, y en cierta forma es así. He estado aquí antes, lo evidencian los detalles familiares.
Algo se acerca.
Esta sala no estaba aquí antes, aquella puerta sí la reconozco.
Puedo sentir su presencia pero no logro verlo todavía. Mi corazón arranca, golpeando con fuerza, tratando de huir, como si quisiera dejarme. Ojalá fuera tan fácil. Estoy solo.
El espeso y asfixiante aire me rodea, lo siento cerrándose en mí. Las paredes se aproximan, la noche crece rápidamente, inesperada e impenetrable. Me asfixia. ¡Por qué entré!
Me paralizo, mi voz se congela, mis gritos se pierden, más nadie vendrá. No lo puedo ver, pero sé que ahí está. Es el único miedo que conozco y sé que espera a mis espaldas, en el umbral, en la única salida.
Giorgio Saturno
Sueños escritos
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