15 de mayo de 2008

Outside what box?

Estuve considerando arriesgarme y pensar fuera de la caja, cosa que no es para nada sencilla. No sólo porque hasta ahora no sabía que toda mi vida he estado pensando dentro de una caja, sino también porque no sé qué caja es esa y, por ende, no logro encontrar la famosa caja en la que estoy metido. Y digo que es famosa porque me es difícil imaginarme pensando dentro de una caja desconocida e impopular a pesar de que, me parece, nadie la ha visto nunca, ni siquiera por dentro.

Esto me llevó a reflexionar sobre teorías alternativas relacionadas con la existencia de la caja. No me queda otra opción que exponerlas con la esperanza de hallar la iluminación en el consciente colectivo:

1ra. La caja dentro de la cual estoy pensando es tan grande que necesitaría, por lo menos, un telescopio para ver sus paredes internas y, si éste es el caso, para qué pensar fuera de una caja tan grande, tampoco es que yo puedo pensar tanto como para llenarla de ideas;

2da. Ya estoy pensando fuera de la caja y por eso no la veo por dentro. Aunque eso no explicaría por qué no la veo por fuera, a menos que haya sido una caja tan pequeña que se me perdió o la pisé la primera vez que pensé fuera de ella. Lo cual me lleva de vuelta a la primera teoría, ¿será que la caja pequeña estaba dentro de otra inmensamente grande?;

3ra. La alternativa obvia: No estoy pensando ni fuera ni dentro de la caja, es decir, no estoy pensando. Aunque poco probable, esta consideración trae un elemento importante a la mesa (después hablaremos sobre la mesa, sobre dónde está y sobre el por qué de una mesa y no, por ejemplo, un pizarrón o un escritorio): no la puedo ver porque no pienso, por consiguiente, no existe;

4ta. La caja es invisible y, por lo tanto, no puede ser vista. Esto sería equivalente a la tercera opción que plantea un dilema existencial sobre el pensamiento y mi capacidad para ver lo que rehuye de ser visto o mi incapacidad para ver lo que hasta el más tonto puede advetir.

Es importante señalar que estos planteamientos sólo examinan un aspecto de la caja, pero una vez resuelto éste, será necesario explorar otros igualmente críticos. Por ejemplo, ¿cuántas cajas hay?, ¿existe una caja para cada área del pensamiento?, si compro un televisor ¿puedo decir que estoy pensando fuera de su caja?, ¿qué pasa si le abro un hueco a la caja?, entre otras.

Giorgio Saturno

1 comentario:

Unknown dijo...

Pienso, luego existo...

Pero, para pensar no hay que existir? y, dónde dejas a los bestias que existen y no usan su cerebro para nada?

Qué caja? después de esta última mudanza que hice, si me piden que saque algo más fuera de la caja les doy de ñazos. Es que acaso no ven que no me queda más espacio en la casa para poner otra cosa más?

Demonios, la gente si jode.... jajaja

Abrazos,

Javier

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