4 de marzo de 2007

La polinización del futuro

vida Seguramente todos recuerdan al renombrado psiquiatra suizo Carl Jung (1875-1961), fundador de la psicología analítica, quien utilizó por primera vez la palabra sincronicidad (synchronicity) para describir la coincidente ocurrencia temporal de eventos que no están causalmente relacionados. Si algunos no lo recuerdan, no han de preocuparse, yo tampoco lo recordaba; y si pudiera agregar más, diría que el hecho de no recordar algo que nunca has olvidado simplemente porque nunca lo has aprendido, puede llegar a ser, incluso, normal en algunas sociedades.

Como no es el objeto de este escrito hablar sobre el recuerdo de cosas que nunca he olvidado, aunque mucho se puede profundizar en torno a ese tema, voy a detener esta línea de pensamientos que podría llevarme a olvidar cosas que quiero recordar.

Mi pasatiempo fotográfico comenzó no hace mucho. Creo que fue casi sin pensarlo que comencé a capturar imágenes de cosas que me llamaban la atención y descubrí que puedo tener un buen ojo para la fotografía, posiblemente hasta dos buenos ojos. Hace un año compré mi cámara, no es una profesional, pero es suficientemente buena para permitirme encontrar grandes detalles en pequeñas cosas.

En varias oportunidades he visto en los insectos, y especialmente en las abejas, buenos modelos para inmortalizar. Las abejas viven para trabajar y trabajan para vivir, el trabajo es su vida y su vida es su trabajo. Cada vez que veo una abeja, está haciendo algo relacionado con su trabajo. Muy pocas veces me he topado con una que esté bailando en un club nocturno, y cuando ha sido así, por lo general es porque perdió su trabajo y está ahogando sus penas en la bebida, o porque a la reina se le ocurrió salir a buscar un rey y lleva consigo a sus guardaespaldas quienes, por consiguiente, están trabajando.

En este último año he podido fotografiar un buen número de abejas, casi siempre, y este es uno de los motivos por los cuales son buenas modelos, cerca de flores. Es por eso también que estos insectos son responsables, en gran medida, de la polinización de cosechas y una amplia variedad de plantas. Las abejas polinizan alrededor de un tercio de la provisión mundial de alimentos.

La sincronicidad “es la vivencia de dos o más ocurrencias de eventos relacionados (más allá de la coincidencia) en una forma que es lógicamente significativa – pero inexplicable- para la persona o personas que las viven” (ver: http://en.wikipedia.org/wiki/Syncronicity). Lo que diferencia a la sincronicidad de la coincidencia es que la primera debe sugerir un patrón dinámico de ocurrencias, no sólo la ocurrencia.

No creo que sea casualidad o coincidencia, sí sincronicidad, el hecho de que desde hace tiempo he querido escribir sobre el deterioro que ha sufrido y está sufriendo la naturaleza y la aparición de las abejas en mis fotografías. Ellas me han proporcionado un comienzo.

El tema del calentamiento global ha tomado fuerza en los últimos años porque se ha convertido en una emergencia mundial, y a él lo acompañan un considerable número de otros efectos ambientales negativos.

En Estados Unidos, España y Polonia, países con importantes operaciones comerciales de cría de abejas mieleras, las colonias de abejas han comenzado a desaparecer rápidamente (ver: http://www.earthfiles.com/news/news.cfm?ID=1214&category=Environment).

Aunque podría parecer lejano, el impacto que la extinción de las abejas tendría sobre la existencia de la humanidad es muy grande. La desaparición de las abejas puede ser el primer indicio de un futuro que no queremos ver.

Por mi lado, me gustaría seguir viendo a las abejas en mis fotografías, y no por casualidad.

Giorgio Saturno

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