Muchas veces me pregunté, cuando estaba pequeño, si el mundo se detenía cuando yo no estaba mirando y, cada vez que lo hacía, volteaba rápidamente hacia atrás para intentar capturarlo en su estado estático.
Yo imagino, o por lo menos eso espero, que el lector se ha preguntado alguna vez lo mismo, si no es así, le pido que antes de continuar leyendo se lo pregunte e intente respondérselo. Es importante que la pregunta se la haga el lector para sí mismo y no le cuente a nadie que lo ha hecho ni intente explicarle a alguien la respuesta, de lo contrario, podrían pensar que está loco o que tiene mucho tiempo libre.
En mi infancia, tenía un montón de teorías sobre por qué las cosas cambiaban y por qué, si el mundo estaba paralizado detrás de mi, podía seguir escuchando los sonidos del movimiento. Una de ellas, cuya postulación la hice a la edad de cinco años, la llamé, en aquella ocasión, "Teoría Física Cuántica de la Oposición del Espacio Estático Invisible al Espacio Dinámico Visible" (Saturno, 1982). Tarde me di cuenta que, por un error en mis razonamientos de aquella época, había confundido lo que ahora conozco como percepción con una complicada oposición de los espacios.
La navidad de aquel mismo año (diciembre de 1982), cuando estaba por enviar mis ensayos a las más importantes revistas científicas y filosóficas de la época, mi madre, por error, envió mis escritos al niño Jesús y mi lista de regalos a las editoriales. Si mal no recuerdo, años después Newton y Einstein enfrentaron sus teorías sobre el espacio y el tiempo estático y dinámico.
Es mi sospecha que ese año, como parte de sus respectivas listas a Santa Claus, Newton y Einstein pidieron ideas para sus siguientes publicaciones y, enmarcado en el Convenio de Cooperación entre el Niño Jesús y Santa (COCONIJESA), el primero decidió entregar al segundo mis teorías a cambio de la linterna y el carro de superman que recibí el 25 de diciembre de aquella navidad. Ahora es casi un hecho que Santa dejó, bajo sus respectivos árboles, la mitad de mis ensayos a uno de los científicos y la otra mitad al otro; y que el niño Jesús lee las más importantes revistas científicas y filosóficas del mundo.
Cuando, poco tiempo después, leí que Newton decía que "... El espacio es estático, un `escenario´ inmutable en donde el gran drama cósmico se desarrolla, y el tiempo es el misterioso y universal `reloj en el cielo´..." y Einstein le respondía que "... El espacio en sí está siendo retorcido y curvado continuamente por la materia y la energía moviéndose dentro de él, y el tiempo fluye a diferentes velocidades para distintos observadores..." (ver http://ciencia.nasa.gov/headlines/y2005/28mar_gamma.htm), más que enojarme por el plagio de mis ideas, me alegré de que esos dos hubiesen corregido los errores en los que yo había incurrido.
Ahora me doy cuenta que si no se promueve el debate de ideas y no existe un flujo de información entre pensadores, no son posibles los avances científicos, tecnológicos y de la humanidad; y aunque exista una gran fuente de información que reuna todas las ideas, invenciones y descubrimientos que puedan existir, el acceso a ella sólo es posible en conjunto y no de manera individual.
Giorgio Saturno
1 comentario:
Después de leer esto, me acordé de una canción de Alejandro Sanz, que no se si en realidad se pueda llamar canción, porque mientras hay música de fondo él lo único que hace es hablar y dice lo sigiuente: "...cuando sea espíritu seré espacio..."
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